La red trófica del suelo
Hoy toca hablar de uno de los aspectos más desconocidos del suelo, pero de una gran importancia: la red trófica.
Pero, ¿hasta que punto es importante?
Es fundamental; no hay suelos sanos sin una red trófica dinámica y activa y tiene un papel crucial en la fertilización
Todo comienza con la materia orgánica. Es la base de todo. En el primer nivel se encuentran las plantas. Esos seres vivos increíbles que, con el CO2 del aire, agua y minerales, son capaces de crear azúcares simples en la fotosíntesis. Estamos en el 1º nivel trófico.
Parte de estos azúcares serán transformados en moléculas más complejas como la celulosa o la lignina que formará parte de su estructura y otra parte la exudará a través de las raíces al suelo. ¿Y para que hace esto? Con el coste energético tan alto que tiene la fotosíntesis…
Pues para alimentar a los microorganismos que se encuentran en la rizosfera en un maravilloso proceso de simbiosis en la que, a cambio, estos organismos ofrecen nutrientes a la planta. Iremos con esto más adelante
Entramos en el nivel 2º, donde se encuentran gran cantidad de microorganismos que serán los encargados de muchas funciones importantísimas en los suelos, como, por ejemplo, la descomposición de los restos de plantas muertas, raíces, etc
Así nos encontramos con bacterias, hongos y nemátodos, que mineralizan los nutrientes contenidos en la materia orgánica, fijan nitrógeno de la atmósfera, solubilizan muchos minerales del suelo, mejoran la estructura del suelo con sus pegamentos formando agregados
y establecen complejas relaciones controlan poblaciones de organismos del suelo incluyendo las plagas de los cultivos, a través de mecanismos de mutualismo, parasitismo, depredación, etc. De igual modo que podemos observar en los ecosistemas por encima del suelo
Cuando estas poblaciones aumentan como consecuencia de aportes de materia orgánica, comienzan a aparecer microorganismos propios del siguiente nivel, el 3º, entre los que se encuentran los protozoos, nemátodos y artrópodos, que van a controlar las poblaciones del nivel anterior.
Y así consecutivamente con cada uno de los niveles hasta llegar a los organismos que podemos observar a simple vista en una compleja y dinámica red trófica de la que podemos sacar algunas conclusiones
Es necesario el aporte constante de materia orgánica en el suelo para que la red pueda funcionar. El carbono es la base alimentaria de todo el sistema
Biodiversidad: a mayor número de especies y de interacciones, más equilibrado se encontrará el suelo y mayor cantidad de funciones importantes para las plantas podrán ser satisfechas
Es fundamental una buena estructura de suelo para una correcta oxigenación del suelo. Con ello, se favorecen las condiciones para que prosperen los microorganismos benéficos.
A mayor diversidad y presencia de organismos benéficos, en condiciones aeróbicas, menor probabilidad de que los patógenos puedan causar problemas a las plantas.
Por último, los microorganismos del suelo juegan un rol fundamental en la nutrición de las plantas. Veamos la relación C/N de algunos de ellos:
Cuando un protozoo necesita para su nutrición, 30 átomos de carbono por cada átomo de nitrógeno, que los obtendrá de las bacterias, por lo que por cada 6 bacterias que consuma, eliminará 5 átomos de nitrógeno.
Un protozoo come al día unas 10.000 bacterias, luego liberará unas 8.000 moléculas de nitrógeno.
Si en un suelo sano hay unos 50.000 protozoos por gramo, liberaría unos 400.000.000 moléculas de nitrógeno por gramo, más que suficiente para las necesidades nutricionales de las plantas
Quien necesita fertilizar con químicos de síntesis?
Comprender el funcionamiento de un suelo “vivo” y poner las condiciones para que la microbiología desarrolle sus funciones dentro de la red trófica, es sin duda el primer paso para una agricultura sana y productiva




